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Fragmentos de la charla- presentación de F.G.C. para la muestra “La libertad y la línea”. Año 2000.

(…) Pretendemos en esta muestra que el Arte, el medio más antiguo y sagrado de comunicación humana, vuelva a ser el espacio que nos permita compartir, no competir. (…) (…) Esta muestra, estas convicciones, nos compromete a la urgente necesidad que nuestra sufriente y querida especie humana, tan golpeada por holocaustos, guerras y sociedades de consumo, pueda volver a reencontrarse, en este caso, a través de la “libertad y la línea”. (…) (…) Cuando volvemos a entender que el verdadero sentido del arte es dimensionar el alma (y no un adorno, ni un entretenimiento para aburridos o perturbados), podemos deducir que en esta convocatoria creativa no debemos juzgar, sino entender y entendernos; y que por lo tanto el único incentivo posible (nada más y nada menos) es tratar de recuperar la comunicación entre todos los seres; hoy, a través de la línea. ¿Por qué de la línea? Porque la línea es lenguaje en el hombre (no en la naturaleza). (…) (…) Claro, llegamos a la palabra expresión pero, hay inexorables diferencias conceptuales entre los expresivos y los autoexpresivos. En la autoexpresión (lenguaje natural y casi siempre auténtico en los creadores de menor edad) se subliman los profundos problemas existenciales. Pero, (y a diferencia de lo que sucede en la autoexpresión), cuando crecemos cronológicamente y crece nuestra pasión creadora, rápidamente aprendemos (necesitamos aprender) que en nuestra obra ya no nos expresamos a nosotros mismos (ya no nos representamos), sino que, a través nuestro, se expresa el hombre en sí mismo; es decir representamos a todos los hombres. El autor ya no soy yo sino, nosotros. Y, para ser nosotros, tenemos la responsabilidad de aprender el lenguaje, de lo contrario mentiremos. Mientras que en los dibujantes de menor edad, la autoexpresión es lenguaje natural, la autoexpresión en el adulto puede ser frivolidad y pretensión, o mera evasión. (…) (…) en esta muestra pretendemos hermanarnos, reconocernos en nuestra identidad esencial, ya que nos basamos en pautas éticas, más que estéticas (de hecho cuando se logra lo ético, la belleza se da por añadidura, aún cuando esa belleza sea terrible). Esta muestra, como decíamos, no sólo es atípica sino además original, en la significación que a la palabra original le da el gran arquitecto catalán Antonio Gaudí, es decir, volver a los orígenes. Volver a comunicarnos.

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