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Obras a partir de su trabajo

(…) Traté de calmarlo preguntándole cómo había conseguido esa pintura. La había comprado en un viaje a Barcelona. Moraes pasaba un atardecer frente a una galería y vio el nombre de García Curten.
-Ese mamarracho no lo pintó García Curten- dije yo.
Claro que no lo había pintado García Curten. Lo había pintado una infradotada que, a su vez, parecía pintada por García Curten. Tenía un ojo caído y le faltaba un dedo. Moraes había entrado a esa galería pero nunca pasó de la primera sala.(…)
Fragmento del libro “Las Maquinarias de la Noche” (Emecé) de Abelardo Castillo.

(…) llegó a un pequeño pueblo fantasma y vagó por sus calles. Era al lado de un río. En una casa de espacios generosos y con un nostálgico aroma de jazmines, encontró una placa que expresaba: “Aquí vivió y pintó sus magnas obras Fernando García Curten. Homenaje del Municipio de San Pedro”. Y vio reproducidas en relieve, formas bellas y terribles. (…).
Fragmento del libro “La Canción del Siniestro Eremita” (Galerna) de Roberto Anglade. (Premio Municipal de Literatura).

(…) Saldríamos a buscar las verdes praderas/ los prometidos setos de la gloria/ tú con el paso más oscuro/ yo saltando sobre mi propia muerte.(…) Edna Pozzi. Fragmento del poema “El viaje” dedicado a F.G.C. libro La Madre. (Ediciones La rosa de oro). 1983.

(…) A la mañana siguiente de aquel día cambiamos de mesa con mucho desasosiego. Elegimos la que está justamente enfrente al calendario y como era hora tan temprana y solitaria nos animamos a indagar. Mi amigo limpió el almanaque con un trapo húmedo para liberarlo de la película grasienta que opacaba un cuadro inquietante, cuyo título apenas se leía al pie: El miedo que vino, se titulaba, y el autor se llamaba Fernando García Curten, seguramente un hombre cruel. Fragmento del libro “El cazador” de Eduardo Keudell. (Muchnik Editores S.A.). 1991. Barcelona, España.

(…) Hasta que una mañana, que meta pedal volvía para casa, un colectivo me pasó finito. Me hizo flamear como bandera en base Marambio. Del susto encaré los pianitos de la banquina, los pozos y la zanja. La rueda de adelante de la bicicleta parecía una escultura de García Curten. (…) Fragmento del libro “El ojo del ciclón” de Jorge Luis Sagrera. (Primer Premio Fondo Nacional de las Artes).

(…) Partí de las esculturas de Fernando García Curten, a quien le dedico el libro porque en gran medida se lo debo. Sus obras son lo más terrorífico que he visto; trabaja con residuos y elabora un mundo descarnado, terrible y una tan dolorosa piedad que al verlas por primera vez me impresionaron de una manera inolvidable. Entonces, mi libro parte de esas esculturas pero la vida de los personajes es ficción.(…). Diario “La Nación”. Buenos Aires.
Marcelo Caruso. Autor de la novela “Brüll” (Planeta) (Primer Premio  Fortabat – Finalista Premio Planeta. Premio Municipal de Literatura).

(…) El detonante estético me llegó cuando fui a visitar el taller de García Curten en San Pedro, donde el escultor trabaja con desechos. Las esculturas aparentaban salir de las paredes y del piso, o por lo menos esa es la imagen que retengo, porque el taller estaba construido tan orgánicamente como sus obras. Entonces se me ocurrió una playa recubierta por lava que hubiera quemado a la gente, convirtiéndola en un museo del horror, negro y petrificado. Diario “Clarín”. Buenos Aires, Argentina. Gustavo Nielsen. Autor de “Playa Quemada” (Sudamericana). Premio Municipal de Literatura.

(…) porque desde aquel día que vi su obra, supe que podía retomar una obra teatral que ya creía muerta. Hoy es una realidad que lleva nombre: “Diario de a bordo… lo que quedó de la basura”. Es un honor para nosotros dedicársela.
Gustavo Vallejos. Compañía Devenir. Grupo de Investigación Teatral. La Plata, Argentina.

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